Horas de investigación, extensa documentación, búsqueda de fuentes fidedignas, pensamiento de cómo será el enfoque y el tono utilizado y algún nervio. Éstos son algunos de los síntomas que denotan la preparación de una buena entrevista.
Recuerdo mi primera entrevista. Trabajaba en el gabinete de comunicación del Arzobispado de Valladolid y Ana Vara era una artista que había pintado un cuadro muy especial para la entidad. Debía hacer una entrevista para La 8 Valladolid, y ¡no sabía nada de ella, ni del cuadro, ni del proyecto!
Antes de entrar en pánico, recuerdo que me pareció muy importante conectar con la mujer que tenía delante. Escuchar sus palabras, entender su mirada e intrepretar su lenguaje no corporal. Ellos me iban a dar las claves para enfrentarme a esos minutos de micro abierto (lo que sí recuerdo eran mis manos temblorosas)
Escuché y presté atención a ese áurea que los entrevistados desprender sin ser conscientes. Y es que cuando el entrevistado está orgulloso de un logro conseguido, un evento único o un suceso exclusivo, son capaces de confeccionar un ambiente que todo entrevistador debe saber captar y aprovechar.

Después de esa entrevista han sido muchas las ocasiones que me he sentado delante de un «desconocido» para preguntarle. Siempre informada, con respeto, humilde y… ¡con una sonrisa!
Preparar para entender
Personalmente, antes de la realización de la entrevista me gusta poner cara e incluso voz a la persona que voy a tener delante. Investigo su LinkedIn, sus vídeos de Youtube o leo sus artículos, porque todo me da pistas. Todo me vale para aportar más valor a la entrevista. Al fin y al cabo es un diálogo entre dos personas.
Por ello, también es fundamental conocer el objetivo de la entrevista y, por tanto, el tono de la misma. Hay entrevistas informativas, de actualidad, testimoniales o divulgativas, y no todas tienen la misma finalidad y el mismo lenguaje.
A mi me ayuda apuntar en un folio ideas y preguntas relacionadas con el futuro entrevistado. Anoto todo lo que me aporta valor para construir un cuestionario coherente, ameno y focalizado en lo que quiero conseguir. Una estructura sencilla de entrevista te servirá de soporte para ir seguro, con un hilo conductor congruente para que la entrevista se convierta en una conversación.
Preguntar para estar más cerca
Llega proponer lugar y hora para la entrevista. ¿A qué no todas se pueden hacer en el mismo sitio y en el mismo momento? ¡Busca un espacio cómodo para tu entrevistado. Dale facilidades y adáptate a sus hábitos dentro de los posible. ¡Ya verás cómo la entrevista fluye mejor! Se sentirá más relajado y tú podrás captar mejor ese áurea invisible a los ojos, pero visible en tus letras o palabras cuando redactes.
Pero, además, es esencial que no te limites sólo las preguntas que llevas preparadas. Es de máxima relevancia que enganches comentarios y estés rápido para saber imporvisar.
La prensa, televisión, radio, una web o las redes sociales son canales clásicos e idóneos para potenciar este formato tan longevo y demandado. Porque desde tiempos históricos los consumidores de contenido siempre han querido conocer más de aquellos que admiraban o detestaban.
Y una vez hayas finalizado la entrevista y esté publicada… ¡A por la siguiente! La primera nunca se olvida, y luego pasados los años, guardas en el recuerdo otras muchas que te han hecho divertirte, llorar, temblar o aburrirte.
Aunque si lo prefieres, ¡siempre puedo ponerme a tu disposición para entrevistarte y que cuentes aquello que te hace feliz!

Es la mejor : Mi hija Trabajadora , responsable, sensata alegre , siempre dispuesta hacer felices a los demás . En su vida privada ,la mejor madre y compañera de una gran persona todo esto es N.V COMUNICACION ❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️