Hoy mi amiga Mª Eugenia Romo Martínez me ha enviado esta foto tan especial para mi…
Desde que soy pequeña me encanta la película de Mary Poppins. En mi casa era un clásico los fines de semana. Divertida, familiar y con un trasfondo que, ahora que he crecido algo, entiendo mucho más.
Hoy en día, el personaje de Mary Poppins sigue siendo un referente en mi forma de vivir y sentir, de comunicar y experimentar.
Si lo aplico a mi profesión, Mary Poppins me ha enseñado cómo mejorar mi comunicación en cualquier ámbito …
El mensaje debe estar redactado desde el corazón. Puro sentimiento si se quiere llegar al público deseado. ¡Creéte lo que dices y piensas! Sino recordad cómo Jane y Michael redactan una carta cercana y sincera, sin tapujos, explicando que «quieren una niñera bondadosa, sin verrugas y con las mejillas sonrojadas y confiada«. ¡Al final consiguen su cometido!

Tienes que seguir sorprendiendo a tus clientes. Al igual que la mágica maleta de Mary Poppins donde la diversión es parte de la comunicación no verbal. Nunca dejes de divertirte cuando trabajas, cuando comunicas y cuando «abres» el corazón de tu empresa. Llegarás a sorprender gratamente.
Por muy complicado que sea tu mensaje a la hora de comunicar, siempre podrás encontrar la fórmula para llegar a tu público. Sólo tienes que pensar en el enfoque adecuado. ¿Te has planteado cómo hizo Mary Poppins para que «supercalifragilisticoespialidoso» resultase un mensaje de lo más pegadizo? (¿A qué ya tienes esa cancioncilla en tu mente?)
Si el viento cambia de dirección, abre tu paraguas y vuela. Los cambios son inevitables y tú eres la solución. Adáptate a los nuevos aires, tal y como Mary Poppins nos enseña cuando, al terminar su cometido, parte en busca de una nueva aventura.
Gracias Mary Poppins, 35 años después sigo aprendiendo de ti.

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